El tiempo pasa y pesa, y ese paso y ese peso acomodan las cosas revueltas como se acomodan los fósforos al sacudir la caja.
¡Cuántas cosas han pasado durante esta vuelta de la Tierra alrededor del Sol!, y cuantas se han tenido que acomodar en esa caja de fósforos descolocados por una cepilladora de madera. Para qué negarlo, algunas han resultado duras, otras desde luego que no, por ejemplo ponerse a prueba, a mi me encanta y ésta -la prueba- era bien gorda.
Las relaciones personales con el equipo médico son otra compensación excelsa, si tuviera todos los dedos no los habría conocido. Justo el día de nochevieja, como en familia, me realizaron una pequeña intervención para remodelar el dedo y que pueda tocar sin que se tropiece con otras cuerdas. En familia pero en toda regla que un quirófano es siempre cosa seria y mi amigo el Doctor Camporro con atuendo completo de cirujano al retroceder dio con la cabeza en la lámpara, se volvió hacia la enfermera y le dijo: “Contaminado”, y le cambiaron la manilla a la lámpara.
También tiene su gracia poder contemplar un quirófano con la tranquilidad de una intervención sencilla; no me la dejaron ver, les dije: Tengo curiosidad científica, “Ya, pero por si acaso”, y la enfermera armó un pequeño tenderete de tela verde justo encima de mi hombro izquierdo. Así que tuve tiempo a ver el instrumental, las casi coreografías -por aprendidas- de enfermeras y cirujanos en los preparatorios, los azulejos verdes, y el reloj, el mismo que ese día de Nochevieja apenas diera un tercio de vuelta cuando el 6 de abril pudo dar 12 completas.
La misma enfermera no se separaba de mi cuando me incorporé, le dije: Tranquila, no me mareo, y repitió, “Ya, pero por si acaso”, “¿Quien te espera?”, Vine solo, “Un valiente, ¿eh?”, A estas alturas…
Y puse una marca más al calendario la última de 2011.
El escenario pondrá otra marca más y la crisis ha retrasado ese momento, aún no sé si para bien o para mal, pero ese escenario fue un asidero robusto donde apalancar el ánimo cuando se hacía el vacío bajo los pies. Aún hoy, si quiero aliviar emociones, sólo tengo que imaginar que camino por él con la guitarra hacia la silla y se me inundan generosamente los ojos mientras una sonrisa contraataca por abajo como convencida del éxito. Veremos.
Relativizar, otra buena lección para la vida. Una mañana de uno de estos 365 días, no demasiado buena, caminaba yo por una de esas pasarelas externas que unen las distintas dependencias del hospital para hacer una radiografía de la mano, cuando me crucé con una niña sentada en una cama que un celador empujaba con una cara sonriente y me atrevería a decir que divertida; detrás de él, los que seguramente eran sus padres, y no me atrevo aquí a describir sus rostros. La niña de unos 10 años, sin un solo pelo en la cabeza, conectada a un buen número de gomas le iba contando al celador no sé que historia con el mismo tono de voz con el que contaría su paso por Eurodisney y el regocijo del celador aumentaba; me miré la mano y me dije: No es para tanto Manuel.
¡Un valiente, sí señor! Bien relativizado -el problema- aunque tu ánimo y voluntad, lo mires como lo mires, está a la par de las más grandes. ¡Un fuerte abrazo Manuel!
Genial como siempre,…otro ejemplo más de tu carácter y capacidad para sacar el lado positivo de todo!!! Un abrazo
Muy emotivo y emocionante; como todos los post de este blog. Un abrazu enorme Man
En fin… genial. No tengo más que decir que escribas pronto el siguiente post.
A Fina le gustó mucho.
Mientras te leo me pasa un poco lo que a ti: se me humedecen los ojos al tiempo que, sin darme cuenta, esbozo una sonrisa.
Felicidades Manuel por esa nueva marca y tranquilo que la otra, la del escenario, llegará en el momento oportuno.
Ah! Por favor, sigue escribiendo, siempre es u placer leerte.
Feliz año nuevo, hermano.
Un abrazo
¡Vaya si es para tanto Manu! Lo que tu has pasado y lo que has logrado y aun lograras, no lo consigue cualquiera……… Se ve que los genes de la pista,son fuertes y lo demuestras cada dia….. Eres un ejemplo a seguir………….Por favor !!!no nos tengas tanto tiempo sin post, Un Besazo